Es la pérdida de transparencia del cristalino, el lente natural que se encuentra dentro del ojo. Puede hacer que veas borroso, que las luces te molesten más o que los colores parezcan menos vivos.
Puedes notar visión nublada, dificultad para conducir de noche, mayor sensibilidad al resplandor o cambios frecuentes en la graduación. Estos síntomas también pueden tener otras causas; un examen oftalmológico permite confirmar qué los provoca.
No. Las gotas y los medicamentos no vuelven transparente el cristalino opaco. Cuando la catarata afecta tu visión o tus actividades, el tratamiento consiste en retirar ese cristalino mediante cirugía y sustituirlo por un lente intraocular.
No suele ser necesario. El momento se decide según cuánto afecta tu visión, tus actividades diarias y la salud general del ojo. Puedes conversar sobre la cirugía cuando leer, conducir o realizar otras tareas se vuelve difícil.
Sí. Es común que avance a distinta velocidad en cada ojo. Por eso puedes notar más dificultad para ver de un lado; la evaluación permite determinar el estado de ambos ojos.
La catarata no vuelve a crecer, porque el cristalino opaco se retira. En algunas personas, meses o años después puede opacarse la membrana que sostiene el lente intraocular y la visión vuelve a verse borrosa; se llama opacidad de la cápsula posterior y suele tratarse con láser.
Depende del lente intraocular elegido, de las características de tus ojos y de lo que necesitas ver de lejos y de cerca. Algunas personas usan lentes para leer o para tareas específicas después de la cirugía. Tu oftalmólogo te explicará las opciones antes de elegir el lente.
Es una técnica de cirugía refractiva láser que modifica la forma de la córnea mediante una pequeña incisión. Se utiliza para corregir miopía y, en pacientes seleccionados, astigmatismo, con el objetivo de reducir la dependencia de lentes.
Se necesita medir tu graduación, revisar si se ha mantenido estable y evaluar la forma, el grosor y la salud de tu córnea. También se comprueba si hay ojo seco u otra condición que pueda influir en el resultado. La evaluación determina si SMILE PRO es adecuado para ti o si conviene otra opción.
SMILE PRO se realiza mediante una pequeña incisión y no requiere crear un colgajo en la córnea. FemtoLASIK crea un colgajo con un láser y después utiliza otro láser para corregir la graduación. Ambas técnicas tienen indicaciones específicas; ninguna es la mejor para todas las personas.
Durante el procedimiento se aplican gotas anestésicas, por lo que habitualmente no se siente dolor. Puedes percibir presión por unos momentos y tener lagrimeo o molestias leves después. El equipo médico te indicará cómo cuidarte durante la recuperación.
Muchas personas retoman tareas habituales en pocos días, pero la visión y la comodidad pueden cambiar durante la recuperación. No conduzcas hasta que tu especialista confirme que ves con seguridad y sigue sus indicaciones para pantallas, ejercicio, maquillaje y piscinas.
El objetivo es reducir la dependencia de lentes, pero el resultado varía según la graduación y las características de cada ojo. Con los años también pueden aparecer cambios naturales, como la presbicia, que afectan la visión de cerca.
Es una cirugía refractiva que utiliza un láser de femtosegundo para crear un colgajo fino en la córnea y un láser excímer para modificar su curvatura. Puede corregir determinados casos de miopía, hipermetropía y astigmatismo.
En FemtoLASIK, el colgajo corneal se crea con láser de femtosegundo. En el LASIK convencional puede crearse con un instrumento mecánico. El especialista evaluará qué técnica es adecuada según las medidas de tu córnea y tus necesidades visuales.
Se revisan tu graduación, su estabilidad, el grosor y la forma de la córnea, la calidad de la lágrima y tu salud ocular. Si la córnea es demasiado delgada o presenta ciertas alteraciones, se valoran otras alternativas.
Se aplican gotas anestésicas antes de comenzar. Habitualmente no se siente dolor durante la cirugía, aunque puedes notar presión y tener ardor, lagrimeo o sensibilidad a la luz durante las primeras horas.
Muchas personas notan mejoría visual en los primeros días. Durante ese periodo la visión puede fluctuar y es importante no frotarse los ojos, usar las gotas indicadas y asistir a los controles. La fecha para conducir, hacer ejercicio o volver al trabajo depende de tu evolución.
Como en cualquier cirugía, pueden presentarse molestias, ojo seco, halos o cambios en la calidad visual, especialmente al principio; también existen complicaciones menos frecuentes. La evaluación preoperatoria y la conversación sobre expectativas y alternativas ayudan a tomar una decisión informada.
Es la pérdida gradual de la capacidad del ojo para enfocar de cerca. Por eso puedes empezar a alejar el celular, necesitar más luz para leer o sentir que tus brazos ya no alcanzan. Forma parte de los cambios naturales de la visión con la edad.
No. La presbicia dificulta el enfoque de cerca; la catarata es la pérdida de transparencia del cristalino y puede afectar la visión a distintas distancias. Ambas pueden coexistir, por lo que conviene identificar qué está causando tus molestias.
Según tus ojos y tus actividades, las opciones pueden incluir lentes de lectura, lentes progresivos, lentes de contacto o procedimientos quirúrgicos. La mejor elección depende también de si tienes catarata, de la salud de la córnea y de cuánto deseas depender de los lentes.
PRESBYOND es un tratamiento láser personalizado para la presbicia. Ajusta el enfoque de ambos ojos de manera complementaria para favorecer la visión de lejos, a distancia intermedia y de cerca. Busca reducir o eliminar la dependencia de los lentes; el resultado varía entre personas.
Puede ser una opción para personas con presbicia y ojos aptos para cirugía láser. Se estudian la córnea, la graduación, la calidad de la lágrima y la forma en que ambos ojos trabajan juntos. En el Instituto, la indicación se define tras una evaluación individual.
No. PRESBYOND actúa sobre la córnea y no sustituye el cristalino. La cirugía de catarata retira el cristalino opaco y coloca un lente intraocular. Si tienes catarata, tu oftalmólogo valorará cuál tratamiento atiende mejor tu situación.
Algunas personas notan mejoría pronto, pero la visión puede fluctuar mientras los ojos sanan y el cerebro se adapta a la nueva forma de enfocar. El tiempo de adaptación es individual; los controles permiten seguir tu evolución.
La salud visual se observa desde los primeros controles pediátricos. En el Instituto se recomienda una evaluación oftalmológica durante el primer año de vida. Si notas un ojo desviado, una pupila blanquecina, lagrimeo persistente o hay antecedentes familiares relevantes, consulta antes.
Puede acercarse mucho a los libros o pantallas, entrecerrar los ojos, inclinar la cabeza, perder el renglón al leer o quejarse de dolor de cabeza. Algunos niños no presentan señales claras y creen que todos ven como ellos; por eso la revisión visual también es importante cuando no hay quejas.
No. El tamizaje escolar ayuda a identificar posibles dificultades, pero no sustituye una evaluación completa. Si el niño no supera el tamizaje, presenta síntomas o tiene factores de riesgo, necesita un examen oftalmológico.
Es cuando la visión de uno o ambos ojos no se desarrolla adecuadamente durante la infancia. Puede ocurrir, por ejemplo, si un ojo tiene una graduación muy distinta del otro o si existe estrabismo. Detectarla temprano permite iniciar el tratamiento cuando el sistema visual aún se está desarrollando.
Sí. El tratamiento depende de la causa y puede incluir lentes, parches, medicamentos o cirugía, según el caso. Si notas que uno de los ojos se desvía, incluso de forma intermitente, vale la pena evaluarlo.
No siempre indica una enfermedad, pero puede ser una pista de que le cuesta ver de lejos o de que tiene otro problema visual. Si también entrecierra los ojos o se acerca mucho a los libros, una evaluación puede aclarar la causa.
Las pantallas pueden favorecer la fatiga visual y la sequedad porque parpadeamos menos. Conviene hacer pausas, alternar actividades de cerca con tiempo al aire libre y adaptar el uso de dispositivos a la edad del niño.
Es un grupo de enfermedades que dañan el nervio óptico, encargado de llevar la información visual al cerebro. El daño puede avanzar sin molestias al principio, por lo que medir solo qué tan bien ves no basta para descartarlo.
Sí. Al inicio puede afectar partes de la visión que pasan desapercibidas. Un examen que valore el nervio óptico, la presión del ojo y, cuando haga falta, otras pruebas permite detectarlo y seguir su evolución.
No necesariamente. La presión alta aumenta el riesgo, pero no todas las personas con presión elevada desarrollan glaucoma. También puede haber glaucoma con una presión que parece normal. El diagnóstico requiere valorar el ojo en conjunto.
El daño que ya sufrió el nervio óptico generalmente no puede recuperarse. Los tratamientos buscan reducir el riesgo de que avance y conservar la visión que tienes; por eso es importante continuar con los controles incluso si no notas síntomas.
Según el tipo y la etapa, el tratamiento puede incluir gotas, láser o cirugía para disminuir la presión ocular. Tu especialista ajustará el plan de acuerdo con los resultados de las pruebas y la evolución de cada ojo.
No por tu cuenta. Una presión más baja puede significar que el tratamiento está funcionando. Suspenderlo puede permitir que vuelva a subir, incluso si te sientes bien; cualquier cambio debe conversarse con tu oftalmólogo.
Las personas con familiares cercanos que tienen glaucoma, presión ocular elevada, mayor edad o antecedentes de lesiones oculares necesitan informar esos datos en la consulta. El especialista indicará con qué frecuencia conviene revisarse.
Esta especialidad se ocupa de los párpados, la vía lagrimal y los tejidos alrededor de los ojos. Atiende situaciones como párpados caídos, lesiones palpebrales, cambios en la posición de los párpados y algunos problemas de lagrimeo, además de procedimientos estéticos.
Si el exceso de piel o la caída del párpado tapa parte de la pupila, te obliga a levantar las cejas para ver o dificulta mirar hacia arriba, puede tener un efecto funcional. Una evaluación determina qué estructura causa el problema y qué tratamiento puede ayudar.
La blefaroplastia busca retirar o redistribuir tejido del párpado cuando está indicado. El resultado depende de la anatomía y del plan quirúrgico; en consulta puedes explicar qué te molesta y qué aspecto deseas conservar.
Puede utilizarse en ciertos procedimientos de oculoplastia y en tratamientos de la piel alrededor de los ojos. Su utilidad depende del problema que se va a tratar: una evaluación define si conviene emplearlo, qué resultado es razonable esperar y cómo será la recuperación.
No. Puede tratarse de un orzuelo, un chalazión u otra lesión. Si no desaparece, crece, sangra, cambia de aspecto o afecta la visión, es importante que un especialista la examine antes de intentar retirarla o tratarla por tu cuenta.
Varía según el procedimiento y cada persona. Es frecuente tener inflamación o moretones durante los primeros días. Antes de operarte recibirás indicaciones sobre cuidado de la zona, controles y el momento apropiado para volver a tus actividades.
Puede sentirse como ardor, arenilla, cansancio ocular o visión borrosa que va y viene. A veces se acompaña de enrojecimiento o molestias con el aire acondicionado y las pantallas. La evaluación permite saber si se trata de ojo seco o de otra causa.
Un ojo irritado puede producir lágrimas de forma refleja, aunque la película lagrimal no lo mantenga bien lubricado. El lagrimeo también puede deberse a otras causas, como alergia o dificultades en el drenaje de lágrimas.
Pueden aumentar las molestias porque solemos parpadear menos al concentrarnos. Hacer pausas, parpadear con frecuencia y evitar que el aire acondicionado dé directamente a la cara puede ayudar.
Las lágrimas artificiales pueden ser útiles, pero no todas las gotas sirven para todas las molestias. Las gotas para "quitar lo rojo", por ejemplo, no tratan necesariamente el ojo seco. Si las necesitas a menudo, conviene identificar la causa antes de elegir un tratamiento.
Sí. Según su causa y gravedad, el plan puede incluir lubricantes, cambios de hábitos, tratamiento de los párpados o procedimientos específicos. La meta es mejorar la comodidad y proteger la superficie del ojo.
Sí. La calidad de la lágrima se evalúa antes de recomendar una cirugía refractiva, porque puede influir en la comodidad y en la calidad de la visión después del procedimiento. Si hace falta, el especialista puede tratarlo antes de decidir la técnica.
Es la capa transparente que cubre la parte delantera del ojo. Ayuda a enfocar la luz y a mantener una visión nítida; si cambia de forma, pierde transparencia o se lesiona, la visión puede afectarse.
Es una alteración en la que la córnea se adelgaza y cambia de forma, causando visión borrosa o distorsionada. A veces la graduación cambia repetidamente y los lentes dejan de ofrecer la nitidez esperada.
Además del examen ocular, se realizan mediciones y mapas de la forma de la córnea. Estas pruebas ayudan a confirmar si existe queratocono, evaluar su evolución y decidir qué tratamiento conviene.
No. Dependiendo de la etapa, pueden indicarse lentes especiales o tratamientos para intentar frenar su progresión, como el crosslinking corneal. El trasplante se considera en situaciones más avanzadas o cuando otras opciones no dan una visión suficiente.
Frotarlos con fuerza o frecuencia puede irritar la superficie ocular y es especialmente importante evitarlo si tienes queratocono o sospecha de esta condición. Si te pican, conviene tratar la causa de la molestia, como alergia u ojo seco.
Si tienes dolor importante, sensibilidad intensa a la luz, disminución de visión o un ojo muy rojo, especialmente si usas lentes de contacto, busca una evaluación sin demora. Esas señales pueden corresponder a problemas que necesitan tratamiento oportuno.
Es la capa sensible a la luz ubicada en la parte posterior del ojo. Capta las imágenes que luego interpreta el cerebro. Para examinarla, el oftalmólogo puede dilatar la pupila y realizar estudios complementarios si son necesarios.
Son puntos, hilos o pequeñas sombras que parecen moverse frente a la visión. Muchas veces se relacionan con cambios del vítreo, la sustancia gelatinosa del interior del ojo. Si aparecen de repente o aumentan mucho, es importante revisar la retina.
Los destellos nuevos, especialmente si aparecen con muchas moscas volantes, pueden indicar tracción o un desgarro de retina. Una sombra o "cortina" en la visión también puede ser señal de desprendimiento. Busca atención oftalmológica urgente ese mismo día.
Por lo general no causa dolor. Puede manifestarse como destellos, muchas moscas volantes nuevas o una sombra que tapa parte de la visión. Si ocurre, acude de inmediato a un servicio oftalmológico o de urgencias.
Algunos desgarros pueden tratarse con láser o crioterapia para reducir el riesgo de desprendimiento. Si la retina ya se desprendió, habitualmente se necesita una cirugía. El tratamiento depende de la localización y la extensión del problema.
Una pérdida súbita de visión, aunque no duela o mejore después, requiere atención médica urgente. Puede tener distintas causas y es importante evaluarla pronto para decidir el tratamiento adecuado.
Es una condición que afecta la mácula, la zona de la retina que usamos para leer y distinguir detalles. Puede causar visión central borrosa o líneas que se ven torcidas. Existen distintas formas, y el seguimiento y tratamiento dependen del diagnóstico.
Sí. Los cambios en la retina pueden comenzar sin causar síntomas. Por eso una visión aparentemente normal no reemplaza el examen del fondo del ojo con la frecuencia indicada por tu especialista.
Es una alteración de los pequeños vasos sanguíneos de la retina causada por la diabetes. Puede producir sangrado, acumulación de líquido u otros cambios que afectan la visión; en sus primeras etapas puede pasar desapercibida.
Como orientación general, se recomienda un examen completo con dilatación de la pupila al menos una vez al año. La frecuencia puede ser mayor o ajustarse según el tipo de diabetes, el tiempo desde el diagnóstico, el embarazo y los hallazgos del examen.
Se usan gotas para dilatar la pupila y observar la retina y el nervio óptico. La visión de cerca puede quedar borrosa y la luz molestar durante unas horas; si te van a dilatar, consulta si necesitas que otra persona te acompañe para regresar a casa.
Mantén el seguimiento de tu diabetes y trabaja con tu médico para controlar la glucosa, la presión arterial y el colesterol. Evita faltar a tus revisiones de la retina, aunque no notes cambios en la visión.
Sí. Según lo que muestre el examen, el plan puede incluir controles más frecuentes, inyecciones dentro del ojo, láser o cirugía. Tratarla a tiempo ayuda a reducir el riesgo de pérdida visual, aunque el resultado depende de la etapa de la enfermedad.
No. La diabetes puede afectar la retina antes de que notes cambios. Si la visión se altera de forma repentina, no esperes al control programado: busca atención oftalmológica pronto.